A las 9 de la mañana el monseñor Fernando Castro Aguayo, obispo de la Diócesis de Margarita, ofició la Santa Misa Estacional, pidiendo a los presentes replicar em sus hogares y en las comunidades el amor paciente que representa a la madre de Dios, para alcanzar la paz y el bienestar de todos.
“La fiesta de la Virgen del Valle moviliza a miles de personas, ella está presente em todas partes, en las casas, establecimientos, carros, en los cuellos de la gente. Está en el corazón de las familias. Celebrar hoy su fiesta no es más que reconocer su presencia amorosa y paciente en Margarita y todo el Oriente durante más de 5 siglos. Ese amor paciente es el que tenemos que tener y no se trata de tener flojera, es saber que el trabajo requiere paciencia, para conseguir las cosas buenas hay que trabajar y perseverar, cumplir los mandamientos. Nueva Esparta es heredera de una tradición centenaria que está encarnada en el pueblo, arraigada en nuestra mente, historia y cultura, por lo que debemos tratar de mantenerla pura e intacta”, manifestó.